Pellegrini es el lugar ideal para hacer una pausa en la Ruta 5. Por experiencia, se los recomiendo.
Durante un viaje por la Ruta Nacional 5 en Argentina, muchos suelen recomendar hacer noche en Santa Rosa, o Trenque Lauquen, pero quiero contarte de un lugar que descubrí hace poco y que me parece una opción aún mejor: el Hotel Larrañaga, en Pellegrini. Apenas unos kilómetros más allá, este hotel se encuentra en un entorno único, y sinceramente, creo que merece la pena desviarse un poco para conocerlo.
Llegué a Pellegrini por casualidad. Buscaba un lugar para descansar luego de muchas horas de viaje, y fue una recomendación de un amigo lo que me llevó hasta el Hotel Larrañaga. Lo primero que me sorprendió al llegar fue la tranquilidad del pueblo. Es un lugar seguro, sereno, como si el tiempo avanzara más lento que en las grandes ciudades. Pero lo que realmente me conquistó fue la combinación de hospitalidad, buen precio y la cercanía con una joya arquitectónica que pocos conocen: un monumento diseñado por el famoso arquitecto Francisco Salamone, que está a solo metros del hotel.
Un buen descanso ideal a mitad de camino
El hotel Larrañaga está ubicado estratégicamente, con habitaciones cómodas y limpias, perfectas para quienes, como yo, buscan un lugar donde descansar y recargar energías antes de seguir el viaje. Algo que realmente valoro es la relación precio-calidad: es sorprendente lo económico que resulta alojarse aquí, sobre todo si se lo compara con las tarifas de hoteles en ciudades más grandes. Además, el personal es sumamente amable, siempre dispuesto a ayudarte con una sonrisa.
Pero lo mejor de todo es el ambiente del pueblo. Pellegrini parece haber quedado suspendido en el tiempo, con calles tranquilas, vecinos amables y una atmósfera que invita a relajarse. En comparación con el bullicio de Santa Rosa, este lugar es como un oasis de paz.
La huella de Salamone
Si te interesa la arquitectura, este es otro motivo para visitar Pellegrini. A solo pasos del hotel está el monumento diseñado por Francisco Salamone, uno de los arquitectos más emblemáticos de Argentina. Sus obras, que se destacan por sus líneas monumentales y su estilo art déco único, son verdaderas joyas escondidas en el interior del país. Ver este monumento tan de cerca fue una experiencia fascinante, y me recordó cuánta historia y belleza hay en los pequeños pueblos que muchas veces pasamos de largo en la ruta.
Una propuesta gastronómica sorprendente
Otro punto a favor de Pellegrini, y del Hotel Larrañaga en particular, es su propuesta gastronómica. Cuando me senté a cenar, no podía creer los precios: parecían sacados de otro país, o de otra época. Probé un bife de chorizo que estaba perfectamente cocido, acompañado de una ensalada fresca y una copa de vino local, todo por un costo que me dejó boquiabierto. Además, el desayuno del hotel fue un verdadero placer: medialunas recién horneadas, mermeladas caseras y un café que todavía extraño.
Cuando llegamos al hotel Larrañaga me recomendaron varios lugares, pero elegimos el Club Huracán. A sólo 50 metros del hotel, disfrutamos de unos platos increibles, desde un asado que hace años no disfrutábamos tanto, tierno, deliciososo… hasta una milanesa napolitana gigante. Cuando recibimos la cuenta no podíamos creer el buen precio que tenía la factura. Cenamos los cuatro, por 40.000 pesos argentinos!!! 
La gastronomía local no solo es accesible, sino también deliciosa. En los alrededores hay pequeños restaurantes y parrillas que ofrecen platos típicos de la región, ideales para quienes disfrutan de los sabores simples y auténticos.
¿Por qué elegir Pellegrini?
Entiendo por qué muchos viajeros optan por Santa Rosa: es una ciudad más grande, con más servicios y opciones. Pero si sos de los que disfrutan de los lugares más tranquilos y auténticos, te aseguro que Pellegrini tiene un encanto especial. Además, alojarse aquí significa evitar las aglomeraciones y el estrés, algo que se agradece mucho cuando uno lleva horas manejando.
El Hotel Larrañaga es, sin duda, un lugar que recomendaría a cualquiera que esté viajando por la Ruta Nacional 5. Ya sea que estés haciendo un recorrido largo o simplemente buscando una escapada de fin de semana, este hotel ofrece todo lo que podés necesitar: comodidad, buen precio, y una ubicación ideal en un pueblo que tiene mucho más para ofrecer de lo que parece a simple vista.
Antes de continuar mi viaje, tomé unos minutos para pasear por las calles de Pellegrini y disfrutar de su calma. Fue un cierre perfecto para mi estadía. Me quedé con la sensación de haber descubierto un pequeño tesoro en la ruta, un lugar que probablemente pasaría desapercibido si no fuera por el boca a boca de quienes lo conocen. Además su tarifa es un 40 % más económica que en la de otros pueblos o ciudades cercanas.
Así que, si estás planificando tu próximo viaje por la Ruta 5, haceme caso: salite un poquito del camino principal y dale una oportunidad a Pellegrini y al Hotel Larrañaga. Te prometo que no te vas a arrepentir.














