Antártida despierta un deseo profundo en quienes sueñan con ir más allá de lo conocido. Un territorio remoto, silencioso y abrumador que durante años fue un privilegio reservado a científicos y expediciones especializadas. Hoy, nuevos programas turísticos acercan esta vivencia extraordinaria de forma accesible y segura, ofreciendo dos alternativas complementarias: un viaje aéreo de un día que permite pisar el continente blanco sin largos trayectos y un crucero de diez días desde Ushuaia que invita a navegar su inmensidad, su fauna y sus paisajes irreales.
Viajar al fin del mundo en un día: la experiencia aérea más exclusiva del Cono Sur
¿Te imaginás desayunar en Punta Arenas y almorzar entre glaciares, pingüinos y acantilados helados? Ahora, es posible.
El tour aéreo parte temprano desde el aeropuerto de Punta Arenas (Chile) y, tras dos horas de vuelo cruzando el mítico Pasaje de Drake, aterriza en la base Presidente Frei, en la isla Rey Jorge —conocida en Argentina como isla 25 de Mayo— uno de los polos de investigación científica más activos del continente.
Durante el día, los viajeros recorren a pie la base y sus alrededores, profundizando en cómo viven los equipos científicos, cómo se organiza la vida en condiciones extremas y qué proyectos se desarrollan en esta zona estratégica de cooperación internacional. La experiencia se completa con una navegación en botes zodiac para avistar fauna local y contemplar el paisaje polar en su máxima expresión: glaciares inmensos, montañas que emergen del hielo, icebergs azulados y el silencio que define a la Antártida.
La excursión dura alrededor de 12 horas, incluyendo vuelo, caminatas y navegación. Es una opción ideal para quienes quieren vivir la emoción de tocar suelo antártico sin comprometer varios días de viaje. Las salidas ya tienen fechas disponibles entre diciembre y marzo, la mejor época para visitar este destino cuando las temperaturas son más benignas y la luz del día se extiende durante horas.
Diez días navegando entre glaciares: la aventura antártica definitiva
Quienes prefieren sumergirse de lleno en la experiencia pueden optar por un crucero de diez días que parte desde Ushuaia, la ciudad más austral del mundo. El viaje inicia atravesando el Canal Beagle y el Paso Mackinlay antes de encarar el legendario Pasaje Drake, puerta de entrada a uno de los escenarios naturales más impactantes del planeta.
Durante la travesía, los pasajeros contemplan témpanos colosales, montañas nevadas y una fauna fascinante: pingüinos, elefantes marinos, focas, orcas y ballenas jorobadas que suelen acompañar al barco en acrobacias inolvidables. El recorrido incluye puntos icónicos como la isla Decepción —una caldera volcánica inundada—, el Estrecho de Gerlache, el Canal Neumayer y el Canal Lemaire, un corredor estrecho rodeado de paredes de hielo.
Cada día se realizan dos desembarcos en zodiac para explorar puntos destacados como Bahía Paraíso, la colonia de pingüinos de Adelia, Neko Harbour, Punta Portal y las islas Paulet, Melchior, Cuverville, Pléneau y Petermann. Estas exploraciones dependen siempre de la meteorología, que en la Antártida es soberana absoluta.
En la navegación de regreso, expertos naturalistas ofrecen charlas sobre aves marinas, cetáceos y los ecosistemas frágiles que habitan el extremo sur del planeta. Sin dudas, es una experiencia transformadora que invita a entender la Antártida desde adentro y conectar emocionalmente con su majestuosidad.
Mejor época para viajar a la Antártida: cuándo ir y por qué
La temporada va de noviembre a marzo, cuando el clima es más estable y la vida silvestre se encuentra activa:
Noviembre: paisajes prístinos, hielo virgen, pingüinos construyendo nidos.
Diciembre y enero: temperaturas más altas, días más largos y fauna en pleno dinamismo.
Febrero y marzo: mayor actividad de ballenas y el final del verano austral, ideal para fotógrafos.
Fuera de estos meses, las condiciones climáticas y de hielo hacen imposible la navegación turística.
Dos caminos, una misma emoción: conocer un territorio que te cambia para siempre
Ya sea volando por un día o navegando durante diez jornadas, estas nuevas propuestas democratizan uno de los destinos más exclusivos del mundo. Viajar a la Antártida no es solo un viaje: es una experiencia que redefine la relación con la naturaleza, con el silencio y con nuestra propia percepción del planeta.
La Antártida impacta, emociona y transforma. Y ahora, está más cerca que nunca.














